lunes, 25 de noviembre de 2013

Horizonte urbano


                                           A mis primos Juan Carlos Araujo y Rusnies Arimendi
                                            y claro está, a Maria Francheska Arismendis
 


 Allí los sueños se enmarañaron,...
junto a los postes de luz.
Cada esperanza rota se volvió hilo inservible
apenas sumado a lo negado desde siempre.

Son las 5 de la tarde en la Lebrún de Petare,
cae la noche y la calle se llena de incendios.

Hay que apurar el paso, pues los hilos,
que no son los de Ariadna,
pueden atraparte en su red de pólvora,
y la calle pasará a ser la casa de un rey en moto,
que a sus dieciséis años ,
gira y gira sobre su territorio
hasta arrinconarnos.

Y repito,
son las 5 de la tarde en Petare,
paso debajo del laberinto de cables de luz. .

Atrás se queda el dolor de muertes inexplicables,
el pesar de los desamparados de mi país,
cuyos sueños se enmarañan tantas veces,
a falta de un cielo límpido, azul esperanza.

Las 5 y un poco más y ya casi entro al metro,
alguien grita por mí,
pero no sabe mi nombre
y bajo en rápida huida por las escaleras,
voz de hombre imponente,
de asalto, que no obedezco,
pues la ciudad me enseñó,
el inquieto sentido de la duda.

Ciudad de motos, limones en la calle, tomates,
parada de buses, ciudad a pedrada limpia. Ciudad sitiada.
Ando lejos. Y yo que soñé un pedazo de cielo,
tengo también mi propio horizonte de marañas,

cuatro paredes que también apresan.


¿Cuánto costará
un pedazo de cielo para todos?



Petare, 18 de septiembre de 2013.

martes, 15 de octubre de 2013

Poesía y música para llevar...

La palabra la encontramos en muchos actos de nuestra vida, la poesía, la música, el arte. Ahora estos pines acompañan las propuestas de las libretas artesanales que producimos desde Palabra cierta: arte en papel, con imágenes de los artistas que amamos, de las ciudades que habitamos, los versos que nos acompañan. Por ahora está realizada esta producción y se aceptan propuestas personales. Para pedidos y mayor información escribir a mi correo carmenisabelmaracara@gmail.com o palabracierta1@gmail.com.









miércoles, 18 de septiembre de 2013

Adiós a Juan Luis Panero


No conocí Venecia en mis andanzas por Europa, pero sí alcancé la añoranza de esos espacios no alcanzados o acaso en despedida absoluta... Buscando la autoría de una frase que se me parece "me gustaría acostumbrarme a ser feliz", que pensé era de este gran poeta español, me encontré con que hoy falleció, a los 71 años. Y con él, mi posibilidad quizás extinta de volver a una Venecia jamás conocida. Aquí su poema que tanto me conmueve:

Volveré a Venecia
Queda una terca decisión
no sé por qué la quiero
si no no te puedo ser sincero
—ya aplazada para siempre—
y el reflejo del agua en los canales,
una noche luminosa de abril.
El exaltado adolescente se repite:
«Volveré a Venecia, con una mujer,
para ser feliz,
verdaderamente feliz».
Típicos y tópicos, los deseos y los sueños;
no menos absurda la realidad que aguardaba.
Nunca he vuelto, no volveré jamás,
pero, a veces, muy de tarde en tarde, una fotografía,
un guiño irónico de la memoria, me devuelven
las estrellas perdidas de aquel cielo,
el golpe del remo en el agua nocturna.

Juan Luis Panero
 
 

domingo, 5 de mayo de 2013

Caracas, espacio amoroso

Nacida en la ciudad de Maracay, después de vivir dos años y medio en Mérida y regresar de nuevo a Caracas -aunque estoy en las afueras-, me reencuentro con amor en esta ciudad, pese a que tanto deseo abandonarla... A veces el amor es así. Hay un amor profundo con esta urbe en la que encuentro poesía, dureza, solidaridad, espacios amables, lucha tenaz por la sobrevivencia, ternura infinita en tantos gestos de liviandad.
Y es que como pensaba en estos días, me une a esta ciudad no solo el mucho tiempo que en ella he vivido, sino mi propia historia: en la vieja zona de La Pastora nació mi madre Isabel y así vivió en varias localidades hasta marcharse pequeña a Maracay con su padre. Igual, mi abuelo Dionisio Maracara, oriundo de Choroní, también pasó muchos años aquí hasta su muerte y es sitio donde ha vivido y vive buena parte de mi familia. ´
Por amor a ella, descubriendo sus rincones, ahora la descubro a través de la fotografía. Hoy rebuscando cosas en mi computadora, me encontré con este poema de Cabrujas y pensé que no era casualidad, que debía dejar constancia de mi afecto a esta ciudad, que tanto me ha dado.




No hay fanfarrias solemnes


Circa 1978

Conviene recordar a veces
Que se trata de un valle y de unas gentes
Y de un lugar de paso
Que nadie vino a quedarse demasiado
Porque todos los carteles que medían la distancia
Hablaban de exilio y mientras tanto
Que las casas se entendían en los planos
Con esa facilidad de los cuadrados
Que no hubo un ser con imaginación de triángulo
Que fue un lugar de obstinados terremotos
Que Catedral fue un por decir y no una torre
Que eran hombres de prisa
Y que cualquier constancia partió de una derrota
Conviene recordar que fue ciudad de locos
Al norte de una empresa
Que entrar en ella era bajar de la montaña
Y que todo iba a ser mejor mañana
Que una cosa antes de ser, se parecía
Así la gente, así la música
Así esta historia
Siempre al norte, mientras tanto y por si acaso.








viernes, 15 de marzo de 2013

El amor de Bolívar y Manuela

Fueron amantes silvestres, irredentos, que en los fragores de la guerra no abandonaron las palabras bellas que hablaban de un encuentro carnal, espiritual, político. Desde que nació el amor, hasta los últimos días del gran Simón Bolívar, las cartas mantuvieron la presencia viva de abrazo que la guerra no dejaba llegar. Así, ya enfermo, él escribió a Manuela: "Donde te halles, allí mi alma hallará el alivio de tu presencia aunque lejana". Para homenajear este amor, realicé estas libretas artesanales, (tamaño media carta) con fragmentos de epístolas y fotos de graffitis urbanos -salvo un cuadro de Guayasamín- imágenes tomadas por Beatriz García Cardona, por mí y una tomada de la web pues el original se halla en las calles del legendario barrio de La Candelaria, en Bogotá, Colombia. Lleva un marcalibros tejido, la portada es en cartón gris, el cuerpo de la libreta está realizado en papel bond y papel kraft. Una excusa para vincularse también con el amor que todo lo enlaza.

 



Para encargarlas, me pueden escribir al email carmenisabemaracara@gmail.com o carmenisabel@yahoo.com.

sábado, 2 de marzo de 2013

Por amor a la palabra y a la encuadernación






Desde niña, el amor por las palabras, por la poesía, también se expresó en la necesidad de realizar, con mis propias manos, pequeños libros artesanales, hechos con paciente ternura, para aquellos amigos que perseguía con mis expresiones desmesuradas de afectos... Libros-antologías, libros para decir que la poesía era la vida. Luego hice un largo taller, ya adulta, de encuadernación, en la Universidad Nacional Abierta, que disfruté y del que salieron varios trabajos, pero el periodismo, con su carga de vértigo y los muchos retos cotidianos me hicieron abandonar esta actividad que hoy retomo.
Cuadernos artesanales, con fotos de hechos urbanos, del hecho poético, antologías sencillas de los autores y temas que amo, con portadas impresas a mano o con la ayuda de la computadora, en serigrafía, en sténcil, hojas de papel blanco y papel kraft -y ojalá pronto, artesanales también. En la medida que esta ha ido agarrando cuerpo, algunos amigos se han animado a pedirme cuadernos personalizados, con textos e imágenes de su preferencia, los que puedo elaborar contra pedido. Aquí una muestra de un cuaderno-libro de Matsuo Basho, el gran autor de haikus y una recopilación de textos y fotos de gatos, realizado con el apoyo de Beatriz García Cardona, de quien son todas las fotos y la recopilación de los poemas. Que disfruten este encuentro con la palabra, la imagen y la magia de lo artesanal, tanto como yo! Se aceptan encargos a través del correo carmenisabelmaracara@gmail.com, o palabracierta1@gmail.com.  Están en tamaño media carta. También en Instagram, en el usuario palabracierta, hay muestras de ellos y... fotos del día a día, con mirada lírica o heridos de cotidianidad.

Carmen Isabel,